Se trata de una guerra fría donde las potencias se han convencido de que, el que consiga colocar a su candidato en la silla papal contará no solamente con el poder de este mundo sino también con la bendición de Dios. L. Marquez -Malabo Basta leerse estos días a cualquier experto en temas del Vaticano y concluir que la búsqueda del sucesor de Francisco se está pareciendo con mucha fuerza a cualquier acto de campaña política terrenal, pero no a un acto religioso, donde, recordemos, los intereses del cielo deberían estar siempre en el orden del día, ya que, si se ha paralizado el mundo, desde luego, es por el fallecimiento del último canciller de Dios en la Tierra. Todo parece indicar que los 133 cardenales que estos días se encierran en la capilla Sixtina, en Roma, cada uno defiende algún que otro interés geoestratégico y que no es precisamente el de Roma. Algunos, como el cardenal Luis Antonio Tagle, al que todas las casas de apuestas ven como papable podría lograr que un país ...
Comentarios
Publicar un comentario