EL CHOLO TENÍA UN PLAN
El partido del Arsenal ha recordado a otros partidos donde literalmente se les apaga la vela, y la clarividencia futbolística empieza a menguar, hasta que finalmente se pierde un partido cuya victoria podría haber supuesto la consecución del primer gran título de Europa para el Atlético de Madrid.
L. Marquez M. -Malabo
El último giro de guion en la historia del entrenador del Atlético de Madrid ha sorprendido a propios y a extraños, en tanto que todo aquel que hubiese escuchado su última intervención ante los medios europeos habría apostado porque todo iba como la sede en el cuartel general del otro equipo de la capital de España. Es más, a juzgar por ese estilo de hablar a pecho abierto, haciendo uso de la hipérbole frecuente, más típico de entrenadores como Luis Enrique o Gurggen Klopp, todo lo que cabía esperar era que el equipo rojiblanco, sino no ganaba el máximo trofeo europeo, al menos estaría en la pelea directa entre los dos últimos equipos con posibilidad real de levantar la orejona.
Y, no
obstante, aquí una vez más se cumple la máxima de que los designios de un ser
llamado Dios, son siempre inescrutables. Porque, hemos de recordar todos, y
aquí viene la parte sarcástica, el entrenador argentino le dijo al mundo, días
previos a competir contra el F. C. Barcelona, que él “tenía un plan”. Plan que
estaba dispuesto a seguir cuando de manera inexplicable daba visos de quien no
le importaba sacrificar nada menos que el tercer puesto de su competición
local. No diré que aquello no me pareció descabellado, desde luego que sí, solo
bastaba con no ser futbolero para no perder el sueño. Sin embargo, el ver a un
entrenador asumiendo los riesgos propios de su oficio como director técnico de
un club solo acrecentaba esa imagen de supercholo que se ha ganado tras más de
una década en los banquillos del Atlético de Madrid.
El plan
parecía funcionar. Se sufre a manos del F. C. Barcelona, pero se sale del Wanda
Metropolitano con la misma sensación de alguien que ha conseguido salvarse de
un huracán, al mismo tiempo que se logra un hito que pocos o ningún entrenador
antes que tú ha logrado en la historia del club. Y, desde luego, la mayor
prueba de que el camino señalado es el correcto aparece, cuando se le compite
de tú a tú a todo a un poderoso de Europa como es el Arsenal entrenado por un
Mikel Arteta venido de las entrañas del propio Guardiola. Un 1 a 1 más que merecido.
Y lo que pasó
en el partido de vuelta, una semana después en Londres, es lo que podría servir
de escarnio para la reputación de Simeone. Que no es que de pronto los soldados
cholistas hayan saltado al campo sin echarle un último vistazo al plan, sino
más bien, todo parece encontrar mejor respuesta en una situación que cada vez
parece cobrar más credibilidad. El partido del Arsenal ha recordado a otros
partidos donde literalmente se les apaga la vela, y la clarividencia
futbolística empieza a menguar, hasta que finalmente se pierde un partido cuya
victoria podría haber supuesto la consecución del primer gran título de Europa
para el Atlético de Madrid.

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