LA CEMAC TIENE UN PROBLEMA CON RESPECTO A LA LIBERTAD DE PRENSA
La posición media de los países que componen el club de los actores de la CEMAC, dentro del ranking que ha publicado Reporteros Sin Fronteras, es el puesto número 91.
L. Marquez M.
Ya saben que
hace bien poco el mundo había conmemorado el día mundial de la Libertad de
prensa y, como corresponde, Reporteros Sin Fronteras ha hecho pública su
valoración del estado actual de la libertad de expresión en todo el mundo; y en
las líneas siguientes les explicamos cómo está la cosa en la zona CEMAC.
A priori, de
los seis países que componen la Comunidad Económica y Monetaria de África
Central (CEMAC), diríamos que Gabón es la mejor valorada. Su posición número 43
hace pensar que no todo está perdido para unos socios que, al parecer, no solo
comparten el gusto por la moneda sino, también, una delicada tolerancia al
trabajo de los medios de comunicación. Por poner un ejemplo, Camerún. A este
país, Reporteros Sin Fronteras directamente lo ha encasquetado en el bloque de “países
africanos más peligrosos para los periodistas”, y a su presidente, Paul Biya,
lo considera “un depredador de la libertad de prensa”.
De Guinea
Ecuatorial destaca la longevidad de su máximo gobernante. A penas le dedica
veintinueve palabras de un párrafo cargado de reproches cuyo contenido no ha variado
desde hace por lo menos cinco ediciones atrás. Llama la atención que al mismo
tiempo que reconoce la existencia de “medios amordazados” en el único socio que
habla español, también lo agasaja hasta colocarlo en el puesto 94, mejorando
veinticuatro puntos su apreciación con respecto a 2025.
El problema
de Congo Brazzaville está, según Reporteros Sin Fronteras, en la omnipresencia
del poder ejecutivo, que no escatima esfuerzos “por dejar notar su influencia
en un sector mediático aparentemente plural”. No se trata de un país que le ha
cogido el gusto a eso de encerrar de forma arbitraria a los periodistas, pero
sí, cuando sucede, el encarcelamiento puede ir para “muy largo” tiempo.
Por cierto,
no es correcto pensar que la culpa de tanto rechazo a la Libertad de Expresión
fuera solo una moda aplicada por los socios octogenarios del colectivo, porque
en Chad, la sangre joven que aporta Mahamat Idriss Deby al colectivo no supone
un cambio de paradigma. Todo lo contrario. Con él es correcto decir que, a tal
palo, tal astilla; porque nada ha cambiado para los periodistas chadianos desde
que se enterrara a Deby Itno en 2021. Los pecados son calcados a los del padre:
“falta de compromiso con el fomento y defensa de la Libertad de Expresión” y
“detenciones arbitrarias de los profesionales de los medios”, dice Reporteros
Sin Fronteras.
En cambio,
para su vecina República Democrática del Congo, podríamos permitirnos el lujo
de admitir que es la peor valorada de los seis. Éste sufre de condiciones
excepcionales no habituales entre los socios, como son la existencia de un
gobierno cuya legitimidad está siendo discutida por los rebeldes del M23. Es
necesario recordar que, Reporteros Sin Fronteras estudia las condiciones en que
se ejerce la Libertad de Prensa en 180 países de todo el mundo y, sin embargo,
a la RDC le ha correspondido el puesto número 130.
Y,
finalmente, está la República Centroafricana, que se distingue particularmente
porque es un país donde los periodistas y los medios siguen “acorralados entre
los grupos armados y las autoridades”. La cercanía con el poder venido del
Kremlin, al parecer, solo ha contribuido a mayor proliferación de la desinformación.
En definitiva, si los cinco socios han mejorado, a ojos de Reporteros Sin
Fronteras, en 2026, éste es el único que empeora hasta nueve puntos su
valoración con respecto a 2025.
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